La llegada de nuevas personas a un espacio perteneciente ya a alguien (ya sea una persona en específico o un grupo de personas) trae consigo dificultades. Para quienes se se sienten dueños del lugar está el desafío de aceptar a "otro" cuyas costumbres son diferentes a las que posee. Para quienes migran, muchas veces este traslado de un lugar a otro significa dejar atrás su familia, el lugar en el cual sienten compañerismo y las personas con quienes se sienten identificados debido a un pasado común o porque mantienen las mismas costumbres que ellos han aprendido. Esta migración se da con mucho sacrificio, pero puede más la esperanza de conseguir una mejor condición de vida para sí y para su familia que el dejar atrás su patria.
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